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Historia

Bicentenario de la batalla insurgente de jocotitlán

El bicentenario de esta batalla es un hecho que en los diferentes documentos de la historia estatal y municipal no se resalta, quizá por considerarlo instrascendente o poco significativo para la versión oficial de la guerra de independencia; sin embargo, es un hecho que la ciudadanía de esta Villa de Jocotitlán, debe conocer, promover y recordar con la finalidad de que cada generación conozca cómo los habitantes de esa época participaron o incluso dieron su vida por apoyar y compartir los anhelos de independencia; como nuestros antecesores dieron muestra y ejemplo de sus valores de patriotismo, lealtad y solidaridad a un movimiento iniciado siete meses atrás por Miguel Hidalgo en el pueblo de Dolores Guanajuato; así mismo, el interés al escribir y publicar este boletín es enterar a la población de Jocotitlán de la batalla insurgente ocurrida en Jocotitlán hace 200 años.

El hecho que nos ocupa, tiene sus orígenes en el movimiento independiente iniciado en Septiembre de 1810 en Guanajuato, esas ideas se extendieron por mucho lugares del territorio mexicano encontrando adeptos y simpatizantes. En Xocotitlán los hubo de apellidos: Dávila, Alcántara, Marmolejo, García, Colín, Gonzalés, quienes se reunían clandestinamente pra intercambiar ideas e información del movimiento; así mismo, se organizaban para apoyar de diversas formas a los que encabezaban dichos ideales. Estas reuniones fueron descubiertas y denunciadas por el párroco José Muñiz ante el gobierno virreinal a principios de abril de 1811; fecha en la cual, el subdelegado del Gobierno Virreinal en Ixtlahuaca Francisco Gómez Fraile tuvo conocimiento de que en Xocotitlán habían aparecido los primeros brotes de insurgentes; por ello, recibió la orden de apaciguar a los rebeldes acompañado de una fuerza militar.

Las tropas virreinales entraron en aparente calma hasta el centro de la población sin notar la presencia d elos rebeldes quienes se encontraban ocultos en los magueyes que abundaban y distinguían a este territorio. Al notar esta quietud tomaron confianza; los insurgentes al salir de sus escondites atacaron sorpresivamente a las tropas virreinales, derrotándolas. Ante tan inesperado ataque, el mencionado Gómez Fraile y algunos miembros de su contingente se refugiaron en el camposanto ubicado en el actual atrio del templo; una vez descubiertos, fueton extraídos de sus escondites para ser muertos a lanzadas en la plaza central.

El virrey, enterado de lo acontecido, orden+o al coronel Jefe de las fuerzas de Toluca: Juan Bautista de la Torre unirse a las fuerzas de Gerónimo Torres Cano; las dos compañías marcharon sobre Xocotitlán para castigar a los insurgentes de este pueblo y despejar el camino a Valladolid. Las fuerzas realistas se pusieron inmediatamente en marcha y el 15 de abril de 1811 se tuvieron los primeros enfrentamientos con los insurgentes desde la entrada de la población por el camino real que pasaba por la Hacienda de Pastejé, hasta la plaza principal. La lucha fue encarnizada y el número de bajas fue elevado, dejando más de 400 muertos.

En esta batalla fue hecho prisionero y fusilado uno de los principales insurgentes de Xocotitlán el capitán Marmolejo.

Al término de la batalla, De la Torre escribió al Virrey: "En obsequio a la verdad, puedo asegurarle a vuestra excelencia que quedó bien castigaddo el atrevimiento que tuvieron los obstinados insurgentes de Xocotitlán, tan severo escarmiento, creo, ponga freno a los enemmigos de Dios, del rey y de la Patria a quienes si así no se verificare persiguirá mi valiente división hsta lograr su total exterminio".

Con este acontecimiento se dio fin a los hechos de la "Batalla Insurgente de Xocotitlán"; fue el término de una batalla, pero inicio de muchos otros enfrentamientos entre Insurgentes y Realistas, teniendo como campo de batalla el territorio de Xocotitlán.

Como Constancia de estos hechos, se encontraton osamentas, y algunos objetos de guerra, que en el año de 1940 al remodelar la actual plaza, el Ayuntamiento de Jocotitlán ordenó depositar dichos hallazgos al pie de la columna de la "América" el 16 de septiembre de 1941. Posteriormente, en la década de los 70s, se colocaron en una urna y se depositaron en la base del asta bandera ubicada en la plaza cívica de la Cabezera Municipal.

Con el proposito de rescatar la identidad de nuestro pueblo, y como reconocimiento permanente, los Jocotitlenses hemos construido un monumento en memoria de estos héroes insurgentes.

Prehistoria

Durante parte del período clásico (200 a 600 d.C.), podemos afirmar que ya existía en nuestra zona una población sedentaria, agricultora y en contacto con Teotihuacán. Según los datos lingüísticos, los habitantes del sitio pudieron ser del grupo oto-mazahua, por lo que quizá se trate de un grupo local que recibe influencia de Teotihuacán. La ocupación más antigua del valle ocurre entre 200 y 600 d.C. Para el período de 600 a 900 d.C., carecemos de evidencias arqueológicas y no aparecen bien caracterizados los complejos cerámicos mazapa y cayotlatelco, que son los que marcan el final del Clásico y el principio del Posclásico.

Fundación y primeros pobladores

Hay diversas opiniones sobre el origen del nombre mazahua. Algunos, basados en Sahagún, creen que se llamaba así por su caudillo Mazatl Tecutli; otros explicaban la etimología de esta palabra náhuatl derivándola de maztl, "venado", y dice que significa: "gente de venado" o "poseedores de venado. A la región que habitó esta tribu se le llamó Mazahuacan.

Dominación española

Terminada la conquista militar, los españoles iniciaron lo que podríamos llamar la conquista cultural y económica. Para premiar a sus soldados, Cortés les repartió tierras e indígenas, dando así principio a las encomiendas, de este modo Xocotitlán, junto con Atlacomulco, quedó encomendado a Francisco de Villegas. El 6 de agosto de 1540 por Real Cédula, el rey de España da por fundado el pueblo de Xocotitlán. A Diego Nájera se le asignó el curato de Xocotitlán; en 1592 fue considerado como el apóstol de los mazahuas. El padre Nájera es el autor de La Doctrina y Enseñanza en la Lengua Mazahua de cosas muy útiles y provechosas para los ministerios de doctrinas y para los naturales que hablan la lengua Mazahua, editada en 1637.

Época independiente

Uno de los sucesos principales que vivió la población de Xocotitlán, durante la guerra de Independencia fue el paso por su jurisdicción de Miguel Hidalgo quién se dirigía a la ciudad de México. En Ixtlahuaca el cura de Xocotitlán don José Ignacio Muñiz y Acosta fue el que dio el edicto de excomunión a Hidalgo. La presencia de éste motivó a varios individuos de la población que se sumaron al movimiento entre ellos destacaron: José Valentín Dávila, Isidoro Dávila, José Bernal, Manuel Alcántara, Isaías Marmolejo y José Mauricio García. El próximo punto importante que tocó Hidalgo, fue la cabecera de la villa de Ixtlahuaca el 27 de octubre de 1810. Los acontecimientos que se dieron en ese lugar fueron descritos por el doctor José Ignacio Muñiz cura de Xocotitlán que redactó un informe al arzobispo de México el 6 de noviembre de 1810. Fue precisamente el cura de Xocotitlán quién entregó los edictos de excomunión a Hidalgo en Ixtlahuaca, de este hecho, existen testimonios de individuos que presenciaron los acontecimientos tales como el médico Mariano López natural de Querétaro, de 25 años y vecino de la ciudad de México; el testimonio de Pedro José Valverde natural de villa del Carbón, de 33 años y vecino de Xocotitlán; el teniente retirado José Coterillo natural de Jiquipilco, de 45 años y vecino de Ixtlahuaca, que confirmaron los hechos.

Erección Municipal

El 19 de febrero de 1812, las cortes generales y extraordinarias reunidas en la ciudad española de Cádiz, promulgaron su primera Constitución.

En la Nueva España, el virrey José María Calleja publica el 30 de septiembre de 1812 en la ciudad de México la Constitución de Cádiz. Según la Constitución, el título de virrey debía de ser cambiado por jefe político superior. Además, se convocaba a elecciones municipales, provinciales y para diputados a cortes, permitiendo la libertad de prensa.

Poco duró la vigencia de la Constitución. En 1820 el propio Fernando VII, se vio obligado a jurar la Constitución, restableciendo el sistema que abolió. El teniente coronel comandante de armas de villa de Ixtlahuaca, Juan García de la Cuesta, pidió al señor Manuel Iturbide y Gómez, vecino del pueblo de Xocotitlán que procedieran a realizar la jura de la Constitución Política de la Monarquía Española, según el ejemplar que le envió el 7 de julio de 1820. Para realizar la jura se pidió la cooperación del cura del pueblo, doctor don José Ignacio Muñiz, quien debería solemnizar el acto. Se realizó primeramente una misa donde después del ofertorio, el Sr. Manuel Iturbide y Gómez, dio lectura a la Constitución de Cádiz. Una vez concluido puso sus manos sobre un misal dirigiéndose a los vecinos en los siguientes términos: "Juráis por Dios y por los Santos Evangelios guardar la Constitución de la Monarquía Española sancionada por las cortes generales y extraordinarias de la nación, y ser fieles al rey". A lo que los asistentes contestaron de forma afirmativa.

El pueblo de Xocotitlán se reunió en la plaza el 13 de agosto de 1820 a las 9:00 de la mañana, con la presencia del alcalde, quien indicó que se trasladaran al templo para que el cura celebrara una misa de Espíritu Santo. Una vez concluida la misa, todos los asistentes se trasladaron a la casa cural, dando principio la junta. Se nombraron dos escrutadores y un secretario entre los que allí se encontraban. Como escrutadores quedaron designados José María Gómez de Barreda y Pedro Balverde, y Manuel Iturbide y Gómez como secretario. A continuación se preguntó al vecindario si había alguna objeción para que la elección recayera en alguno de los presentes, a lo que contestaron que no. Se nombraron entonces 21 compromisarios.

Según el cura párroco, el padrón de la iglesia ascendía a 19,600 habitantes aproximadamente, por no saber el número exacto de ciudadanos, se hizo el cálculo de uno por cada cuatro individuos, se procedió entonces a la votación y de los candidatos propuestos salieron electos Antonio del Valle como alcalde primero y Francisco Campos como alcalde segundo. Se reafirmó así, como alcalde de voto Antonio del Valle. Para concluir el acto se cantó un tedeúm, según el artículo 98 de la constitución española.

El 15 de agosto del mismo año, el alcalde de Atlacomulco, Agustín Velasco, se dirigió al ayuntamiento de Xocotitlán para felicitarlos por su elección. En la ley del 9 de febrero de 1825 se ratificó a Xocotitlán como municipio. En 1823 el municipio sufre la segregación de parte de su territorio para formar el ayuntamiento auxiliar de Tapaxco dependiente de Xocotitlán; pero en 1824, con la erección del estado de México, se separa definitivamente.

Reforma

Durante la Guerra de Reforma se adhiere el plan de Tacubaya, también contribuye para el sostenimiento del gobierno conservador, de tal forma que el 25 de abril de 1859, los constitucionalistas saquean la población. Así mismo el municipio se enfrenta a un problema grave como fue la sublevación indígena mazahua. La adhesión del Estado de México al Plan de Tacubaya, una vez pronunciado por Zuloaga, no se dejó esperar y las actas de apoyo pronto surgieron para forzar, de alguna manera, a los ayuntamientos del estado, por ejemplo el 20 de enero fueron recibidos en Jocotitlán dos ejemplares de las actas, de la proclamación del gobernador provisional a los habitantes del estado en apoyo al plan de Tacubaya. Mientras esto ocurría, en la ciudad de Toluca el general Miguel Miramón, uno de los principales representantes del partido conservador ratificaba el 28 de enero su apoyo y agradecimiento al Estado de México. Esta información fue recibida en el municipio junto con una proclamación de desacuerdo del general Emilio Lamberg. En Ixtlahuaca no se pensaba igual que en Jocotitlán, donde sus autoridades levantaron un acta por la que aceptaba el Plan de Tacubaya y luchar para defender la "religión y fueros". Una copia de esta acta fue recibida el 1º de febrero en el ayuntamiento de Jocotitlán que se encontraba cesado en sus funciones. La toma del poder por parte de Zuloaga implicaba relevar de su cargo al gobernador interino del Estado de México para poner alguien de su entera confianza que garantizara la fidelidad a su gobierno. La primera reforma de Zuloaga fue derogar la Constitución de 1857, volviendo a la organización de departamentos.

La tarea prioritaria de Zuloaga era la de devolver los logros a los conservadores que habían ganado en la lucha de Independencia o que habían heredado, por lo que no cesaba la publicación de bandos, la derogación de leyes y la restitución de otras. Estos documentos llegaron a poder del ayuntamiento de Jocotitlán el día 8 de febrero; entre otras disposiciones estaban, que se declaraban nulas las disposiciones de la ley del 25 de junio de 1856 y su reglamento del 30 de julio del mismo año, y la derogación de la ley del 11 de abril de 1857 sobre obtenciones parroquiales. En la proclamación de las citadas leyes se dejan ver claramente cuáles eran las verdaderas intensiones de los conservadores; una vez tomado el poder procedieron a restablecer sus antiguos privilegios de la élite local gubernativa mexicana. Una vez más el pueblo fue engañado con falsos argumentos, pues su papel fue el de apoyar al movimiento sin obtener ningún beneficio, antes bien fueron desposeídos de algunos beneficios que otorgaba la constitución liberal.

El 9 de febrero, el ayuntamiento se reunió con algunas personas del poblado para leer la circular del general del departamento Benito Haro. Oído por todos dijeron estar de conformidad con la "voluntad nacional en el plan salvador" proclamado en Tacubaya, por lo que los habitantes de Jocotitlán se unen a dicho plan. La copia del acta fue enviada al subprefecto, recibiéndola el 11 de febrero. La guerra civil, entre otras cosas, trajo el resquebrajamiento económico. Durante el imperio de Maximiliano las tierras del municipio se desamortizaron, adquiriéndolas gran cantidad de individuos de la comunidad.

Porfiriato

Durante la segunda mitad del siglo XIX fueron tres los principales acontecimientos de la vida nacional: en primer lugar la guerra de Reforma o llamada también de los tres años, la Intervención Francesa que trajo consigo el Segundo Imperio y la República Restaurada que concluyó con el porfiriato.

Durante esta época se consolidan las haciendas de Tiacaque, Villeje, Pasteje, Nenaxi y Caro. Los pueblos fueron los que abastecieron fundamentalmente de fuerzas de trabajo a dichas haciendas. En ese tiempo se dio gran impulso a la educación, se construyó la línea telegráfica y telefónica, así mismo se realizaron algunas obras públicas.

Durante el porfiriato se puso en marcha el proyecto liberal, las reformas a la administración pública, el florecimiento de arte y ciencia, también el esplendor de las haciendas y de unas cuantas familias, este sistema no permitió que hubiera movilidad social; trajo pobreza y descontento.

La municipalidad de Jocotitlán al finalizar el siglo contaba con una población de 10,832 habitantes, 5,237 hombres y 5,595 mujeres. Era la cuarta parte más poblada dentro del distrito.

En general fue una época de poca alternancia política, tal y como lo muestra la lista de autoridades municipales durante el porfiriato, siendo presidentes municipales en varías ocasiones las siguientes personas: Jesús Cardoso, José C. Ruedas, Jesús M. Chimal, Apolinar Legorreta y Román Cedillo.

Revolución

Al estallar la Revolución de 1910 no se puede hablar de grupos revolucionarios en Jocotitlán, pero sí de individuos que se sumaron a las fuerzas armadas como el general zapatista Aureliano Reyes, y el villista Alberto Cedillo Alcántara, hubo también simpatizantes de las ideas revolucionarias como Moisés Legorreta Espinoza quién mantuvo comunicación con los hermanos Flores Magón. Sin embargo, el ayuntamiento de Jocotitlán dio su apoyo al general Porfirio Díaz y su aprobación para sofocar "los actos revoltosos".

En plena Revolución la población de Jocotitlán padeció hambre, epidemias y el 19 de noviembre de 1912 un temblor. Es digno de destacarse la participación que tuvo el comerciante León Paniagua en 1913; quién siendo primer regidor del ayuntamiento evitó el saqueo de la población al proporcionar atención a los revolucionarios. Sin embargo, el 16 de abril de 1915 la jurisdicción del municipio de Jocotitlán, fue atacada por un grupo armado de alrededor de 200 zapatistas, quienes gritaban vivas a Zapata. Ocasionaron daños materiales, robos y pérdida de vidas humanas.

Época Contemporánea

La necesidad de la población de contar con servicios públicos obligó a las autoridades municipales a introducir la energía eléctrica, entubar el agua de los manantiales y bombearla a las casas de los ciudadanos, construir pequeñas obras públicas, a mejorar las condiciones en que se daba la educación (construcción o rehabilitación de edificios) y aumentar la cultura en general. A este respecto hay que señalar que se formó el club de teatro llamado "Amando Barranco", se integró una orquesta de música formada por la familia Medrano y algunos habitantes de la población. Para tal fin se construyó un teatro y se formó una biblioteca. Todos estos hechos caracterizaban a la sociedad de los años 1930 a 1960.

Sin embargo, los datos arrojados por el Censo de 1990, nos indican que el municipio que antes considerábamos como agropecuario ha dejado de serlo; actualmente la mayor parte de la población se ocupa en el sector industrial, es decir, Jocotitlán actualmente es un municipio industrial y agropecuario. En 1960 se establece la Unidad Industrial Pasteje en terrenos de la hacienda del mismo nombre generando la industrialización del municipio.

En las últimas décadas, el progreso es notorio debido a su infraestructura; se cuenta con todos los servicios públicos, los habitantes del municipio en su mayoría tienen dos actividades económicas fundamentales: la agricultura y la industrial, El índice de profesionistas cada vez es mayor debido a que se cuenta con una cobertura educativa suficiente, desde el nivel preescolar hasta el medio superior. En 1983 la legislatura del estado mediante el decreto número 170 del 30 de junio, cambió la categoría de la cabecera municipal elevándola a villa, y dando categoría de pueblos a Mavoro, Huemetla, y San José Boqui.

El desarrollo urbano del municipio ha sido la característica en los últimos años.